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Ruina energética, un mal endémico de los chalets adosados

En pocas semanas se cumplirán 4 años desde la entrada en vigor de la normativa que regulaba la certificación energética de las viviendas a la hora de vender o alquilar, niveles que muestran su eficiencia en base a 7 posibilidades, de mejor a peor, de la A a la G.

La diferencia no es poca cosa si hacemos caso a los datos emitidos por los especialistas, que consideran que un ahorro energético positivo nos puede ayudar a que reduzcamos hasta un 50% el gasto en electricidad, tanto en aire acondicionado en verano como en calefacción durante el invierno, unos ahorros que equivalen a unos 400 euros de la factura luz anual.

Cuando una vivienda se encuentra por debajo de la “D” se considera como de “ruina energética” y en muchos casos fueron construidas antes de 1979, lo que deja en el municipio de Boadilla del Monte cerca de 16% del total de las casas.

Actualmente los técnicos consideran que en las viviendas de nuevas construcción el tejado es su punto débil si hablamos de eficiencia energética “las buhardillas se construyen con unos procedimientos y materiales, que sin ser de mala calidad, no aprovechan las soluciones actuales de aislamiento, y en verano son imposibles de habitar sin aire acondicionado, y en invierno el punto por donde se escpa todo el calor de la casa, si sufrimos esa situación en nuestro hogar, debemos de saber que cada año estamos perdiendo cientos de euros”